Page 234 - Southern Reach 01 - Aniquilacion - Jeff Vandermeer
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confortable. Me senté un rato a observar las libélulas que
rozaban la alta hierba y las lazadas y las caídas del vuelo
de un carpintero cabecirrojo. Solo estaba aplazando lo
inevitable: mi regreso a la Torre; y aun así, seguí
perdiendo el tiempo.
Cuando al fin cogí el diario de mi marido y me puse
a leer, el esplendor me abrumó con oleadas
interminables y me conectó con la tierra, el agua, los
árboles y el aire, mientras yo me iba abriendo cada vez
más.
Aquel diario no era lo que me esperaba. Salvo
lacónicas excepciones, garabateadas a toda prisa, casi
todas las entradas iban dirigidas a mí. Yo no quería eso y,
en cuanto me percaté, tuve que luchar contra la
necesidad de arrojarlo lejos como un veneno. Mi reacción
no tenía que ver con el amor ni con la falta del mismo,
sino que nacía más bien de una sensación de culpa. Mi
marido había querido compartir ese diario conmigo y ya
estaba muerto, o bien existía en algún estado que
quedaba más allá de toda posible comunicación con él,
de toda reciprocidad.
La undécima expedición estuvo formada por ocho
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