Page 408 - Kraken - China Mieville
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La  Piedra  de  Londres.  Aquella  antigua  roca


             siempre  se  hallaba  sospechosamente  cerca  del



             centro  de  todo.  Un  fragmento  del  Miliario,  el


             núcleo  del  megalito  desde  el  cual  los  romanos


             medían las distancias. Confiar en aquella vieja roca


             era  una  tradición  pintoresca  o  peligrosa,


             dependiendo  de  a  quién  se  le  preguntara.  La


             Piedra  de  Londres  era  un  corazón.  ¿Seguía


             latiendo?




                    Sí, seguía latiendo, aunque estaba esclerótico.


             Billy  pensó  que  podía  sentirlo,  un  leve  ritmo



             pesado que hacía temblar el cristal como el polvo


             en la cuerda de un contrabajo.




                    Allí fue donde había residido la soberanía, y


             afloraba a lo largo de la historia de la ciudad, si


             sabías dónde buscar. Jack Cade tocó la Piedra de


             Londres  con  su  espada  cuando  proclamó  sus


             reivindicaciones  contra  el  rey:  eso  fue  lo  que  le


             granjeó el derecho a hablar, dijo él, y los demás lo


             creyeron. ¿Acaso le extrañó que se volviera contra


             él después de eso? Tal vez, tras el cambio de signo



             en su fortuna, su cabeza mirara hacia abajo desde


             la  pica  del  puente,  viera  como  se  llevaban  los


             fragmentos  de  su  cuerpo  descuartizado  para


             satisfacción  nacional,  y  pensara  irónicamente:


             Bueno, Piedra de Londres, para serte sincero, con esto


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