Page 449 - Kraken - China Mieville
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restos  del  mercado,  un  grupo  de  airadas


             subrutinas llevó a cabo el equivalente a un corro,



             coreando consignas en su descarada iteración de


             éter.  Los  ordenadores  del  edificio  adyacente  ya


             hacía tiempo que eran conscientes de sí mismos y


             de su propia singularidad, aprendían magia por


             internet,  y  gracias  a  la  nigromancia,  combinada


             con  UNIX,  habían  producido  unos  demoniejos


             digitales  para  que  cumplieran  los  mandatos  del



             servidor.



                    La  UAM  tenía  sindicadas  a  todas  estas



             inteligencias  artificiales  y,  para  disgusto  de  los


             ordenadores,  estaban  en  huelga.  Bloquearon  el


             éter  local,  metagritando.  Pero  mientras  ellos


             enredaban y gimoteaban, los espíritus electrónicos


             detectaron un rumor que no era el suyo. «Oyeron»,


             en  su  análogo  de  oralidad,  frases  que  eran  un


             tercio de incongruencia y dos tercios de amenaza.




                    esta bien chicos




                    alto por ce dia por la calle del ojo




                    el bueno de billy ese es




                    tu juego hijo a que coño juegas




                    ¿Qué demonios? Los huelguistas se «miraron»


             entre  sí  (un  mosaico  de  momentos  de  atención



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