Page 244 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Me temo que exagera usted en lo que a mis
habilidades se refiere —dice—. No estoy ni
remotamente seguro de que éste sea el verdadero le
Flambeur. Pero si lo fuera, ¿qué le hace suponer que
yo sería rival para semejante fenómeno?
—Como le contaba antes, soy un idealista —contesta
Unruh—. Estoy familiarizado con su trabajo. Lo cierto
es que podría considerarme una especie de fan. Y, si
bien me siento insultado en lo más hondo por las
acciones del ladrón, encuentro divertida la idea de
que mi defunción se produzca con una batalla de
intelectos como telón de fondo. Ni que decir tiene que,
si eso supone algún inconveniente, sabremos
encontrar la manera adecuada de recompensarlo por
las molestias. ¿Qué le parece?
Atrapar a un ladrón, piensa Isidore. Algo puro. Algo
simple. Algo limpio. Aunque termine resultando ser
una broma.
—De acuerdo —responde—. Acepto.
Unruh da una palmada.
—¡Excelente! ¿Sabe, monsieur Beautrelet? No
lamentará esta decisión. —El milenario se pone de
pie—. Y ahora, busquemos a Odette y visitemos el
escenario del crimen.
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