Page 249 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 249

unos asuntillos humanos de última hora. —Toma de


           nuevo la mano de Isidore en las suyas—. Tengo fe en


           usted,  monsieur  Beautrelet.  Espero  que  no  me


           defraude.



           —Lo mismo digo.



           Tras  despedirse  de  Unruh,  Isidore  saca  la  lupa  y


           comienza  a  registrar  la  sala.  Un  torrente  de


           información  se  superpone  a  la  imagen:  restos  de


           ADN,  marcas  de  desgaste  en  la  alfombra,  huellas


           dactilares  y  manchas  de  grasa,  moléculas  y


           oligoelementos.  Al  mismo  tiempo,  sondea  la


           exomemoria  de  la  habitación.  En  su  cabeza  se  abre


           una  torre  infinita  de  instantes  pasados.  Un  breve


           teleparpadeo le basta para saber que la carta estaba


           allí a las 8:35 de la noche anterior, pero no segundos


           antes. Y no había nadie en la habitación, ni antes ni


           después.  Expande  la  memoria  para  abarcar  todo  el


           castillo: un criado montando guardia en sempiterno


           silencio por aquí, otro más por allá… y un bloqueo,


           una  barrera  que  prohíbe  el  acceso  a  los  aposentos


           privados de Unruh.




           Echa otro vistazo a la carta. No se aprecia el menor


           indicio de autoensamblaje: se trata de auténtico papel


           de  confección  artesanal,  o  de  una  réplica


           nanotecnológica  intachable.  Aunque  se  empleara


           para ello tecnología extraplanetaria avanzada, cuesta







                                                                                                            249
   244   245   246   247   248   249   250   251   252   253   254