Page 318 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 318

—Por mucho que disfrute con vuestra compañía, no


           veo la hora de retomar las actividades que mejor se


           me  dan.  Hablando  de  lo  cual:  me  vendría  bien  un


           poco  de  paz  y  tranquilidad.  Estoy  intentando


           averiguar cuál sería la mejor manera de colarse en el


           país de los muertos. —Me reclino en la silla, cierro los


           ojos  y  me  tapo  la  cara  con  el  periódico  para


           protegerme del sol y del escrutinio la nave.



           ¿Lo  ves?  A  eso  precisamente  me  refería  antes,  dice


           Perhonen. Llevas todo el día muriéndote de ganas de soltar


           esa frase.



           Mieli  está  agotada.  Su  cuerpo  todavía  no  ha


           terminado  de  comprobar  y  reiniciar  los  sistemas.


           Aunque  hace  años  que  no  tiene  la  regla,  recuerda


           vagamente  que  se  sentía  algo  parecido.  Cuando


           regresan de la reunión con los tzaddikim, lo único que


           le apetece es tumbarse en su cuarto, dejarse arrullar


           por melodiosas canciones oortianas y dormir a pierna


           suelta. Pero la pellegrini la espera. La diosa luce un


           vestido de noche azul marino, el cabello arreglado y


           largos guantes de seda negra.




           —Mi  niña  querida  —dice,  plantando  un  beso


           perfumado  en  la  mejilla  de  Mieli—.  Ha  sido


           maravilloso. Drama. Acción. Y qué pasión, qué dotes


           de  persuasión  desplegaste  para  convencer  a  esos


           mamarrachos disfrazados de que te necesitaban. Ni







                                                                                                            318
   313   314   315   316   317   318   319   320   321   322   323