Page 319 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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un gógol diseñado a medida lo habría hecho mejor.
Casi lamento que debas recibir tu recompensa tan
pronto.
Mieli pestañea.
—¿Pero no íbamos a dejar que el ladrón…?
—Claro que sí, pero todo tiene un límite. Unos
cuantos vasilevs sueltos son una cosa, pero hay
aspectos de este lugar que debemos enmarcar en el
contexto de la Gran Tarea Común. Los criptarcas son
uno de ellos: un equilibrio que no nos conviene
perturbar por ahora, por diversos motivos.
—¿No vamos a… destruirlos?
—Por supuesto que no. Vas a reunirte con ellos. Y a
coordinar un plan de contingencia. Proporcionarás a
los tzaddikim lo imprescindible para obtener lo que
necesitamos. Y luego… en fin, se los entregaremos a
los criptarcas. Todos contentos.
La pellegrini sonríe.
—Y ahora, pequeña, creo que nuestro apreciado
ladrón quiere contarte lo que se le acaba de ocurrir.
Síguele la corriente. Ciao.
Mieli acaricia la joya de Sydän, para recordarse por
qué está haciendo esto, y se recuesta a la espera de
que suenen los golpes en la puerta.
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