Page 323 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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De modo que esto es el pánico escénico.
Raymonde y yo llegamos a la fiesta con un retraso
razonable, igual que el resto de los invitados. A
nuestro alrededor, los aracnotaxis escupen una riada
de personas trajeadas, sedas xantheanas de ensueño,
encajes y materia inteligente. Puesto que el tema de la
fiesta es el Tiempo, abundan los dioses indios y las
diosas del calendario dariano, los planetas y las
estrellas, y, por supuesto, los Relojes exhibidos a la
vista de todos.
—No me puedo creer que me dejara convencer para
esto —dice Raymonde. Un deslumbrante Aletargado
de servicio humanoide uniformado, con la cara
esculpida oculta tras una máscara, comprueba
nuestras comemorias de invitación y nos guía entre la
multitud que paulatinamente inunda el jardín con
forma de reloj de sol, escindiéndose en corrillos. El
tintineo de las copas, la melancólica sinfonía de ares
nova y el murmullo de los invitados componen una
melodía embriagadora por derecho propio.
Sonrío. Raymonde es una Fobos seductora de escote
vertiginoso y guantes blanquísimos, con una esfera
resplandeciente a la altura del abdomen cuya
luminiscencia se distribuye estratégicamente sobre
sus curvas. Yo me conformo con representar mi papel
de modesto pavo real a su lado, con una corbata
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