Page 322 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Sí, sí, muy noble por su parte, pero quiero que se
quede con la biblioteca. Quizá usted sea capaz de
entenderla. O quémelo todo. Odette ya ha redactado
el contrato; me aseguraré de transferirle el gevulot
antes de que acabe la velada.
Isidore se queda mirando fijamente al milenario.
—Gracias.
—No hay de qué. Limítese a ponerle las cosas difíciles
a nuestro invitado. No vendrá usted acompañado
esta noche, por casualidad.
Isidore sacude la cabeza.
—Lástima. En fin, tengo depravaciones a las que
entregarme antes de morir. Con su permiso.
Isidore supervisa los preparativos durante un rato e
instruye a los Aletargados —criaturas bajas, como
panteras negras recubiertas de estilizados
caparazones— que patrullen los alrededores. A
continuación encamina sus pasos hacia una de las
habitaciones de invitados, donde le han preparado su
disfraz de Sol Lunae. Sigue pareciéndole un poco
afeminado, demasiado ceñido donde no debería. Se lo
pone de todas formas. Lo asalta el presentimiento de
que le falta algo, y se da cuenta de que lleva el anillo
de entrelazamiento en el bolsillo del pantalón. Lo saca
y lo ensarta en la cadena de su Reloj. Piensa:
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