Page 324 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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blanca, varias réplicas de Relojes ornamentales y una
flor en la solapa.
—Te lo aseguro —le digo—, éste es uno de los trabajos
menos inmorales en los que me haya visto
involucrado jamás. Robar a los ricos para dárselo a los
pobres. Más o menos.
—Aun así. —Inclina la cabeza en dirección a una
pareja disfrazada de Venus y Marte cuyo gevulot
revela lo imprescindible para garantizar que los
demás puedan verlos—. Nosotros no hacemos este
tipo de cosas. Más bien nos oponemos a ellas, de
hecho. —El resplandor del pequeño Fobos de su
barriga resalta la elegante estructura ósea de su
rostro: parece la estatua de alguna diosa griega.
—Tus amiguitos enmascarados quieren pruebas. Las
tendrán. —Cojo una copa de champán de la bandeja
de un Aletargado de servicio que pasaba por mi lado.
Finjo sacudirle una mota de polvo de la pechera de la
chaqueta para rociarlo con una dosis invisible de la
Parte A de mi plan, disimulada en la flor de mi solapa.
Aunque la substancia es potente, conviene liberarla lo
antes posible: tardará un rato en surtir efecto—. No te
preocupes. Siempre y cuando tu contacto logre
presentarnos, todo irá sobre ruedas.
¿Cómo vamos con la seguridad?, susurro para Mieli,
nuestro refuerzo en el hotel, encargada de coordinar
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