Page 364 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Por aquí —le espeta al ladrón, y empieza a correr


           por el túnel en dirección a las voces.



           —¿No sería mejor —pregunta el ladrón— alejarnos


           de  ellos?  —Sin  ganas  de  discutir,  Mieli  le  pega  un


           empujoncito a través de su enlace biotópico—. ¡Eso


           era absolutamente innecesario!



           El túnel que atraviesa la cripta es amplio y cilíndrico,


           y  se  ensancha  conforme  avanzan.  El  metacórtex  de


           Mieli  localiza  los  ecos  de  los  Aletargados  y  los


           Resurrectores frente a ellos. Pero no es eso lo que le


           interesa.




           Llegan a una cámara amplia y baja, de cien metros de


           diámetro, iluminada por la tenue fluorescencia de las


           mangueras biosintéticas. Una de las paredes, rugosa


           y  orgánica,  se  mueve  y  palpita,  el  caparazón


           escamoso  de  algo  vivo:  el  costado  de  un  atlas


           Aletargado.  Mieli  activa  su  autismo  de  combate


           mientras cartografía la geometría del inframundo a su


           alrededor, las plataformas, las juntas, cómo encajan


           todas las piezas.



           —¡Alto! —exclama una voz. Al otro lado de la cámara


           aparece  un  grupo  de  Resurrectores  encapuchados,


           flanqueados por enormes Aletargados de combate.



           Mieli dispara el lanzafantasmas contra el costado del


           atlas  Aletargado,  inyectándole  un  sencillo  gógol


           esclavo que se autodestruirá al cabo de unas pocas





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