Page 359 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 359
mandíbulas de su cara sin rasgos y trago saliva con
dificultad.
—No te preocupes —dice Mieli—. Mi gógol acaba de
usurpar el control de sus funciones motrices. A la
mente de su interior no le pasará nada. No nos
gustaría violar tu ética profesional.
—Eso no me preocupa tanto. —Me siento aterido a
pesar del mono de tela inteligente que me ha traído
Mieli, a cuyo gesto el Aletargado asciende
mansamente para recoger el cadáver de Unruh.
Instantes después, el ataúd está en el suelo, frente a
nosotros. Lo abro con la herramienta‐q—. Como le
dije a Raymonde, se lo quitamos a los ricos para
dárselo a los pobres.
El antiguo milenario está demacrado, pálido y
desnudo salvo por el disco negro de su Reloj. Adelante,
le digo a Perhonen. Su rayo de partículas se materializa
en mi vista aumentada, un lápiz de luz blanca que
garabatea sobre el Reloj, teletransportando
cuánticamente el minuto que habíamos robado. La
vista aumentada explota en estática cuando se acciona
el sistema de resurrección ambiental, volcando la
última versión sincronizada de la mente de Unruh en
su cuerpo desde la exomemoria.
359

