Page 435 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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de anebladores que envuelve a la criatura que viste la
figura de Paul le dice que la violencia no serviría de
nada.
—Lamento que pienses así. No puedo permitir que
recuerdes nada de todo esto, por supuesto. Espero
que consigas reconfortar a Raymonde de algún modo.
—Haz lo que quieras con mis recuerdos. Me
aseguraré de que te odie eternamente.
—Quizá me lo merezca. Adiós.
Le toca la frente, y una ráfaga de viento barre su
mente…
La intensa luz de Fobos deslumbra a Gilbertine,
plantada de pie, a solas, en el jardín robótico. Se siente
desorientada, y tarda unos instantes en recordar su
encuentro con Raymonde. ¿Qué hizo después de eso?
Teleparpadea los últimos minutos, pero los halla
vacíos. Maldición. Otro fallo técnico legado de la
Dentellada.
Por algún motivo, se acuerda del sueño que tuvo la
noche anterior: un gato con botas, una puerta cerrada.
¿Lo soñó de veras?
Contempla la posibilidad de teleparpadear el sueño
también, pero decide no hacerlo. La aguardan
demasiados quehaceres en el mundo de la vigilia.
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