Page 436 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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           El detective y el nudo gordiano



           ISIDORE  tarda  el  resto  del  día  en  recuperarse.  Los


           Aletargados  sanitarios  se  niegan  a  darle  el  alta  sin


           antes  atiborrarlo  de  nanodocs  biosintéticos.  Sus


           pensamientos forman un amasijo inconexo, volando


           en todas direcciones a la vez: pero cuando llega a casa,


           el agotamiento lo vence y se desploma en la cama. Se


           despierta  tarde,  tras  una  larga  siesta  carente  de


           sueños.



           Para  su  frustración,  el  descanso  no  le  ha  ofrecido


           ninguna solución, de modo que se queda sentado a la


           mesa del desayuno durante largo rato, contemplando


           el mundo sin pestañear a través de la ventana de la


           cocina, intentando comprender dónde va todo, dónde


           están las costuras, dónde encajan todas las piezas: el


           tzaddik,  el  ladrón,  el  Tiempo,  los  palacios  de  la


           memoria.  El  empapelado  de  las  paredes  vuelve  a


           formar una compleja selva escheriana, estridente a la


           radiante  claridad  mixta.  Una  alegre  petición  de


           gevulot interrumpe sus cavilaciones.



           —Buenos días —dice Lin.



           —Hnnh —gruñe Isidore. El atuendo de su compañera


           de piso es más recatado de lo habitual, con pedrería


           rutilando en sus orejas. Sonríe a Isidore y empieza a









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