Page 430 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 430

—¿Sí?  —Los  hombros  de  Raymonde  sufren  un


           estremecimiento—. ¿Cómo van a salir bien?



           Porque  pienso  encontrarlo  y  obligarle  a  pagar,  piensa


           Gilbertine.



           Sus  contratos  de  gevulot  siempre  son  minuciosos,


           incluso los antiguos. Y siempre han incluido cláusulas


           de emergencia.




           Para su satisfacción, lo sorprende. Está en el extraño


           jardín robótico del Laberinto, sentado encima de una


           pequeña maleta, sonriendo al vacío. La indumentaria


           azul  marino  de  cuerpo  entero  que  lleva  puesta  es


           estilizada, de estilo zoku: mitad materia, mitad luz.


           Sostiene  una  cajita  a  la  que  no  deja  de  dar  vueltas


           entre las manos, una y otra vez.



           Cuando  permite  que  la  vea,  por  un  instante  fugaz


           parece un chiquillo asustado. Después sonríe.



           —Ah, ahí estás —dice Paul. Pero no se parece al Paul


           que  recuerda  Gilbertine,  el  arquitecto  alocado  y


           egocéntrico que estaba enamorado sin remedio de su


           amiga. Su mirada es limpia e inexpresiva, glacial la


           sonrisa  que  aletea  en  sus  labios—.  ¿Te  importaría


           recordarme cómo te llamas?



           —¿Lo has olvidado?



           —Me obligué a ello —dice, extendiendo las manos.



           Gilbertine respira hondo.






                                                                                                            430
   425   426   427   428   429   430   431   432   433   434   435