Page 440 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—Pixil, ¿podemos vernos? Es importante.
Las cosas importantes tienen fecha de caducidad.
Como yo. Tengo asuntos que atender.
—Lamento no haber mantenido el contacto. Esto está
siendo una locura. ¿No puedes dejarme pasar, o salir
y reunirte conmigo aquí? Será sólo un momento, te lo
prometo.
Mi banda sale dentro de veinte minutos. Te concederé
diez. Y ahora, quita de en medio.
—¿Cómo?
¡Qué te apartes!
Algo inmenso atraviesa la puerta, cuya superficie
resplandece y ondea. Pixil aparece sentada a
horcajadas encima de una gigantesca criatura negra,
como un caballo de seis patas pero más grande,
cubierta de placas de oro y plata, con los ojos
inyectados de sangre y relucientes colmillos
puntiagudos. La recubre una elaborada armadura
cuyas anchas hombreras recuerdan las de un samurái,
y lleva una máscara de aspecto feroz levantada sobre
la frente. A su costado cuelga una espada.
La criatura resopla y lanza un mordisco a Isidore, que
retrocede a trompicones. Su espalda choca con una
columna. Pixil desmonta y da una palmadita en el
cuello de la criatura.
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