Page 439 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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—¿Sabes qué? Eres un genio. —Traga, engulle el resto
del café y corre a su habitación para recoger la
gabardina. Da unas palmaditas a Sherlock en la
cabeza y se dirige a la puerta.
—¿Adónde vas? —pregunta Lin, levantando la voz.
—A buscar a alguien que tenga una espada —dice
Isidore.
La colonia zoku resulta extrañamente ominosa en esta
ocasión. Las agujas, las aristas y las protuberancias de
la catedral de cristal parecen más afiladas que nunca.
Isidore, de pie ante las puertas, intenta decidir qué
hacer a continuación.
—¿Hola? —llama, pero no ocurre nada. ¿Cómo
funcionaba esto? Piensa, dijo Pixil.
Toca la fría superficie de la puerta y se imagina el
rostro de Pixil. Nota un cosquilleo en los dedos. La
respuesta es inesperada y violenta, más abrupta de lo
que experimentó jamás con el anillo de
entrelazamiento.
Vete. El mensaje llega acompañado de una sensación
que es como un golpe físico, una bofetada restallante
en la mejilla.
—Pixil.
No quiero hablar contigo ahora mismo.
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