Page 441 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 441

—No pasa nada —dice—. Ya conoces a Cyndra.



           La  montura  épica  profiere  un  vagido  que  apesta  a


           carne podrida y retumba en los tímpanos de Isidore.



           —Ya  sé  que  tenemos  prisa  —dice  Pixil—,  pero  no


           hace falta que te lo comas. Puedo encargarme de él yo


           solita. —La criatura da media vuelta y se pierde de


           vista  tras  las  puertas—.  Perdona.  Cyndra  quería


           acompañarme para decirte lo que opina de ti.




           —Ya veo. —Isidore nota que le tiemblan las rodillas y


           se sienta en los escalones. Al acuclillarse a su lado, la


           armadura de Pixil tintinea.



           —Bueno, ¿de qué se trata?



           —He estado pensando —dice Isidore.



           —¿En serio?



           Isidore le lanza una mirada cargada de reproche.



           —Tengo permiso para vacilarte. Así funcionan estas


           cosas.



           —De  acuerdo.  —Isidore  traga  saliva.  Es  difícil


           pronunciar las palabras, objetos de bordes irregulares


           que  se  le  enganchan  en  la  lengua.  Recuerda  haber


           leído  sobre  Demóstenes,  el  gran  orador  que


           practicaba                sus        discursos               mientras               masticaba


           guijarros. Aprieta los dientes y empieza—: No va a


           funcionar. Lo nuestro.









                                                                                                            441
   436   437   438   439   440   441   442   443   444   445   446