Page 492 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Acepto la mano que me tiende. Me abraza. Bate las


           alas  y  nos  elevamos  por  los  aires  a  través  del


           firmamento  de  cristal,  lejos  de  las  armas,  los


           recuerdos y los reyes.









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           El ladrón y el adiós robado



           ME despido del detective, Isidore, en su cocina, un día


           después de que el zoku trajera a Pixil de regreso.



           —Ahora es distinta —dice—. No sé por qué, pero ha


           cambiado.



           Nos hemos sentado alrededor de la mesa de la cocina.


           Procuro  no  contemplar  el  sombrío  y  sucio


           empapelado de las paredes.



           —A  veces  —digo—,  basta  con  unos  instantes  para


           convertirte en otra persona. A veces hacen falta siglos.


           —Intento sacudirme de encima a la criatura de color


           verde  que  no  deja  de  merodear  por  la  mesa.  Al


           parecer me considera un enemigo natural, y no deja


           de mordisquearme la manga—. Pero, por supuesto,


           en  realidad  no  deberías  hacerme  caso  en  nada.  Y


           menos en cuestión de mujeres.



           Lo  miro:  la  nariz  huesuda,  los  pómulos  altos.  El


           parecido está ahí, en la boca, la barbilla y los ojos. Me








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