Page 495 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Los acaricia y escucha la tenue canción cincelada en
ellos, dentro de su cabeza.
—Hola —dice Raymonde. Luce su atuendo de
Caballero, pero sin máscara, y a modo de traje se
cubre con un delicado halo de anebladores. Repara en
los relieves y su expresión se nubla con una sombra
de culpa y tristeza.
—¿Va todo bien? —pregunta Mieli.
—Acabo de recordar que tengo que ver a alguien. —
Raymonde mira a Perhonen—. Es una nave preciosa.
Gracias, dice Perhonen. Pero no soy sólo una cara bonita.
Raymonde se inclina ante ella.
—También tú te mereces toda nuestra gratitud —
dice—. No tenías por qué hacer lo que hiciste.
Aunque no puedas verlo, dice la nave, con su
resplandeciente casco de zafiro, me he puesto colorada.
Raymonde mira a su alrededor.
—¿No ha llegado todavía? Menuda sorpresa. —Da
dos besos a Mieli en las mejillas—. Buena suerte, y
que lleguéis sanos y salvos a vuestro destino. Y
gracias. —Hace una pausa—. Cuando abriste el
gevulot, nos revelaste tus pensamientos. Vi por qué
haces esto. Por si te sirve de algo, espero que la
encuentres.
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