Page 499 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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espaciales  más  grandes  que  mundos  enteros,


           hormigas  matemáticas  que  peinarán  el  inmenso


           universo  de  Gödel  en  pos  de  teoremas  no


           demostrados.



           Se le ocurre al Ingeniero que nunca había sido tan feliz


           como  ahora:  un  rápido  repaso  a  su  biblioteca  de


           gógoles lo ratifica. Su satisfacción es mayor que la de


           cualquiera de sus antecesores, desde sus comienzos


           como alumno de la Universidad de Minsk; aunque un


           momento  en  el  tiempo,  compartido  con  alguien


           especial,  se  aproxima.  Por  sí  solo,  eso  justifica  la


           escisión  de  otro  gógol  para  almacenarlo  en  su


           Biblioteca, congelado en el tiempo.



           De modo que, como es lógico, no puede durar.




           Una ondulación recorre el espacio virtual cuando ni


           más ni menos que otros dos Fundadores se presentan


           sin  avisar:  oleadas  de  terror  religioso  se  propagan


           entre  los  gógoles  jardineros  más  simples,  que  se


           postran entre las máquinas en desarrollo. Una mente


           bélica  en  gestación  escapa  de  sus  cuidadores,


           distraídos de repente, una araña metálica venenosa


           de  agresividad  controlada  que  demuele  una


           prometedora  parcela  de  Soñadores  antes  de  que  el


           Ingeniero extienda una de sus mil millones de manos


           para  desbaratarla.  Qué  desperdicio.  Ajenos  a  la


           destrucción  que  están  provocando,  los  dos  recién







                                                                                                            499
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