Page 500 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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llegados se dirigen a grandes zancadas a la explanada
principal del Jardín. Uno de ellos es un varón chino,
menudo y anodino, de cabellos grises y sobrios
hábitos monacales. Por lo menos Matjek Chen, el
Fundador más poderoso de toda la Sobornost, tiene la
cortesía de no mostrarse en todo su esplendor.
La mujer, por su parte, alta y vestida con un vestido
de verano blanco, sosteniendo un delicado parasol
que oculta sus rasgos…
Embargado de inesperada premura, el Ingeniero se
apresura a contener a los visitantes en un entorno
subvirtual —tarea nada sencilla, puesto que con sus
poderes de Fundadores podrían hacer trizas ese tipo
de ilusiones sin la menor dificultad— y envía al
Ingeniero Primo a su encuentro.
El Jardín se transforma en un verdadero jardín, con
cerezos en flor. Hay una fuente de piedra de estilo
fedorovista, heroicas figuras de un hombre y una
mujer que sostienen una copa en alto. Un contingente
de gógoles Ingenieros más simples preparan un
refrigerio mientras el Ingeniero Primo recibe a los
visitantes.
—Bienvenidos —dice, atusándose la barba; un gesto
regio, en su opinión. Saluda a la pareja con una sutil
reverencia. Chen responde con un asentimiento de
cabeza prácticamente imperceptible. El Ingeniero
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