Page 503 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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experimento con juegos y obsesiones del que
prácticamente se había olvidado. «Arconte», lo
bautizó, diseñado para contener en algún lugar lejano
a los locos y los malvados de la Sobornost. Lo abre
como si fuera una naranja y absorbe sus recuerdos.
—Qué raro —dice, mientras observa cómo la Prisión
escupe tres mentes en un frágil envoltorio de materia.
Siente una punzada de admiración por la humilde
entidad de la nave oortiana que consigue burlar a su
creación, y toma nota para cerciorarse de que la
próxima generación de arcontes posea la habilidad de
distinguir entre las distintas capas de la realidad.
—Ni siquiera nos habríamos percatado —continúa
Chen—, si no hubieran cometido un error. Pero lo
cometieron: debían extraer dos gógoles, no tres. El
tercero es de lo más interesante, como puedes ver.
—Ah, sí —dice el Ingeniero, embargado de orgullo
abolengo ante la creación del arconte—. El desertor.
Fascinante.
—Códigos de Fundador. Alguien abrió la Prisión con
códigos de Fundador. Necesitamos saber por qué. —
Chen descarga un puñetazo en la mesa—. Estamos en
guerra, todos, entre nosotros… contra nosotros
mismos, incluso, en algunos casos. Pero hay cosas que
acordamos no hacer.
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