Page 130 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—¡Haz lo que puedas! —urgió Guyen.
—¿Qué cojones crees que puedo hacer? ¡No
puedo entrar! Al carajo tu charla sobre la
«especificidad cultural», Mason. Ha ocupado
nuestro jodido sistema como una enfermedad.
—¿Seguimos en órbita? —preguntó alguien.
No tengo información, ningún acceso a los
instrumentos. —Vitas sonaba muy ligeramente
tensa—. Sin embargo, no he notado ningún
cambio en la propulsión, y la mera pérdida de
energía o de control no debería afectar a nuestra
posición respecto al planeta.
Como todos aquellos mamotretos que orbitaban la
Tierra, no pudo evitar pensar Holsten. Esas naves
muertas y quemadas, con los cuerpos de sus
tripulantes resecos por el vacío y aún en sus puestos
tras miles de años.
Abruptamente las luces saltaron y parpadearon,
y entonces una cara apareció en todas las
pantallas.
Era una cara huesuda de mandíbula poderosa; no
era inmediatamente obvio que se trataba de una
mujer. Otros detalles: pelo moreno estirado hacia
atrás, la piel oscurecida y endurecida, arrugas
severas en torno a la boca y los ojos; poco
halagador según los criterios modernos, pero
¿quién podría decir a qué arcaica estética
correspondía este rostro? Era un rostro de una era
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