Page 131 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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y una sociedad y una etnia que el tiempo había
borrado por completo. La relación entre ella y la
tripulación de la Gilgamesh parecía tenue, mera
coincidencia.
La voz que sonó por los altavoces era
inconfundiblemente la misma, pero en esta
ocasión hablaba el lenguaje común de la
tripulación, aunque sus labios no se movían en
sincronía.
—Soy la doctora Avrana Kern. Este es mi mundo.
No admitiré interferencias en mi experimento.
He visto lo que son ustedes. No son de mi Tierra.
No son mi humanidad. Son ustedes monos, solo
monos. Ni siquiera son mis propios monos. Mis
monos están experimentando una elevación, un
gran experimento. Son puros. No se verán
corrompidos por meros humanos. Ustedes solo
son monos de un orden inferior. No significan
nada para mí.
—¿Puede oírnos? —preguntó en voz baja Guyen.
—Si sus propios sistemas pueden oírlos, yo
puedo oírlos —escupió la voz de Kern.
—¿Debemos entender que está condenando a
muerte a los últimos supervivientes de su propia
especie? —Guyen habló de forma notablemente
cortés y paciente—. Porque parece que eso es lo
que está diciendo.
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