Page 141 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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han desarrollado formas de minimizar el riesgo
de hacer saltar la alarma, y cuando la caza
escasea, las despensas de las hormigas son el
último recurso.
Ha llegado una nueva columna de hormigas,
dispuestas a recoger madera. Las arañas se
retiran entre la espesura y observan cómo los
insectos cortan los troncos ya talados en
porciones manejables, usando ácido y la fuerza
de sus mandíbulas. Rápidamente Portia advierte
algo nuevo: una casta que no ha visto antes. Las
ramas más pequeñas son cortadas y
transportadas por obreras de aspecto ordinario,
pero los troncos más grandes son tarea para
hormigas con mandíbulas largas y curvas que
poseen bordes interiores dentados. Con estos
aferran la circunferencia de un tronco, y mueven
las mandíbulas en direcciones opuestas, girando
alrededor hasta cortar una sección circular. Sin
embargo, esas mandíbulas no salieron del
capullo con el resto de la hormiga. Brillan a la luz
del sol de una forma distinta a nada que Portia
haya visto: son unas fundas rígidas y dentadas
que en muy poco tiempo muerden y sierran la
madera hasta dejarla convertida en fragmentos.
Siguiendo las indicaciones de Fabian, las arañas
tienden una emboscada a una partida de
hormigas, y las capturan y matan rápida y
eficientemente, para luego decapitarlas y
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