Page 177 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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En  Siete  Árboles  no  tienen  cristal,  pero


              simplemente  repetir  el  mensaje,  en  toda  su


              maravillosa  y  consistente  complejidad,  tejer  y

              consumir y volver a tejer, es un ritual que calma


              la mente de Portia, y le permite enfrentarse con


              ecuanimidad  a  lo  que  quiera  que  tenga  que


              suceder.


              Su  pueblo  ha  solucionado  los  acertijos


              matemáticos que plantea el satélite en órbita (la


              Mensajera,  como  lo  llaman)  aprendiendo  las


              demostraciones primero de memoria y luego con

              verdadera comprensión, como parte de su deber


              cívico y religioso. La intrusión de esta señal ha


              captado  la  atención  de  la  mayor  parte  de  la

              especie en un periodo de tiempo relativamente


              corto, a causa de su innata curiosidad. Aquí hay


              algo que puede probarse que viene de otro lugar,


              y eso las fascina; les dice que hay más cosas en el

              mundo  que  las  que  pueden  entender;  guía  su


              pensamiento por nuevos rumbos. La belleza de


              las  matemáticas  promete  un  universo  de

              maravillas si pueden estirar sus mentes solo un


              poquito más; un salto que casi pueden dar, pero


              todavía no.



              Portia teje y desteje, calmando la trepidación que

              la  consume,  y  reemplazándola  con  la  certeza


              innegable de que hay algo más. Pase lo que pase


              este  día,  incluso  si  cayese  bajo  las  mandíbulas

              forradas de hierro de sus enemigos, la vida posee







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