Page 172 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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mirando sombríamente a todos los presentes. Él
también parecía más viejo a ojos de Holsten, y
aún más carente de amabilidad humana.
—Entiendo que no van a deponer sus armas —
escupió el comandante de la Gilgamesh.
—Lo entiende bien —repuso Scoles
serenamente—. Sin embargo, tenemos aquí a un
amigo suyo. Quizá quiera volver a hablar con él.
—Y palmeó a Holsten en la cabeza para
demostrarlo.
Guyen permaneció impasible, con los ojos
semicerrados.
—¿Y qué? —No daba ninguna señal de reconocer
a Holsten.
—Sé que lo necesita. Sé adonde pretende
dirigirse, una vez nos haya arrojado a ese yermo
—le dijo Scoles—. Sé que necesitará a su
cacareado clasicista cuando encuentre toda esa
vieja tecnología que está seguro de hallar. Y no se
moleste en registrar los manifiestos del
cargamento —dijo con amargo énfasis, como
alguien que hasta hacía poco había sido tan solo
parte de ese cargamento—, porque Nessel, aquí
presente, es la única alternativa. No es una
experta como su viejo, pero sabe más que nadie.
—Palmeó en el hombro a la mujer que tenía a su
lado—. Así que hablemos, Guyen. De lo
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