Page 252 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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como quintacolumnistas entre las hormigas. Es
fácil imaginar una historia alternativa en la que la
imparable colonia de hormigas sería tan solo una
marioneta de millones de cuerpos de cuyos hilos
tirasen sus invisibles amos escarabajos.
Los códigos químicos variantes de la colonia
suponen un desafío constante para los
bombarderos, de forma que los escarabajos
individuales intercambian sustancias químicas
constantemente para actualizarse unos a otros
con las claves más eficientes para desbloquear y
reescribir la programación de las hormigas. Sin
embargo, la sencilla hazaña de vivir sin ser
detectados entre las hormigas depende del arma
secreta de los bombarderos: una versión refinada
de su olor ancestral que Bianca ha detectado y
con la que ha quedado fascinada.
Portia escucha atentamente mientras Bianca le
cuenta su plan. El proyecto parece entre peligroso
y suicida. Requiere que ella y sus compañeras
encuentren la columna de hormigas y penetren
en ella, soslayando la multitud de centinelas
como si no existieran. Portia reflexiona sobre las
posibilidades: atacar desde arriba, dejándose caer
desde las ramas o desde una tela, adentrándose
en el torrente de insectos en marcha. Bianca, por
supuesto, ya ha pensado en ello. Deben entrar en
contacto con la columna cuando se detenga para
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