Page 257 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 257

3.7


              Lucha en el cielo



              Kern había cortado todo contacto, dejando que la


              lanzadera  de  los  amotinados  siguiera  adelante

              hacia  el  planeta  verde,  recorriendo  la  vasta


              distancia  segundo  a  segundo.  Holsten  intentó


              dormir, acurrucándose con incomodidad en un

              asiento que estaba diseñado para proteger contra


              las presiones de la deceleración y muy poco más.



              Cayó  en  un  sueño  interrumpido,  porque  la


              ausencia  de  Kern  no  había  eliminado  las

              comunicaciones por radio. No sabía quién había


              comenzado, pero todo el tiempo lo despertaba la


              discusión  que  mantenían  Karst  (desde  la


              lanzadera que los perseguía) y quienquiera que

              estuviera  a  cargo  de  las  comunicaciones  de  los


              amotinados en ese momento.



              Karst,  como  siempre,  se  mostraba  dogmático,


              como  la  voz  de  la  Gilgamesh  respaldada  por  la

              autoridad de la especie humana al completo (vía


              su representante no elegido, Vrie Guyen). Exigió


              su rendición incondicional; los amenazó con una

              destrucción de la que incluso Holsten sabía que


              las lanzaderas no eran capaces; invocó la ira del


              satélite durmiente y, cuando todo lo demás falló,

              se  rebajó  a  dedicarles  insultos  personales.  A


              Holsten se le ocurrió que Guyen consideraba a


              Karst responsable de la huida de los amotinados.









                                                                                                       256
   252   253   254   255   256   257   258   259   260   261   262