Page 255 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Portia  responde  afirmativamente.  No  tiene


              huevos en su interior esperando las atenciones de


              un macho, pero ha puesto varios en el pasado. Su

              herencia, genética y adquirida, será preservada si


              el  propio  Gran  Nido  sobrevive.  En  el  gran


              esquema  de  las  cosas,  eso  significa  que  habrá


              vencido.


              Esa  noche,  Portia  busca  a  otras  guerreras,


              hembras  veteranas  en  las  que  sabe  que  puede


              confiar. Muchas pertenecen a su propio grupo de


              pares, pero no todas. Hay otras junto a las que ha

              luchado,  e  incluso  contra  quien  ha  luchado  en


              exhibiciones de dominio, a quien respeta y que la


              respetan.  Se  acerca  a  cada  una  con  cautela,

              cuidando  dónde  pisa,  dejando  claras  sus


              intenciones,  contando  el  plan  de  Bianca


              detenidamente hasta que queda segura de que lo


              entienden. Algunas rehúsan: o no las persuade el

              plan, o les falta el grado requerido de valor (que


              es, después de todo, una temeridad absoluta: una


              devoción al deber casi tan ciega como la de las

              propias hormigas).



              Pero pronto Portia encuentra a sus seguidoras, y


              cada una toma el camino más alto del Gran Nido


              para  aprovechar  al  máximo  la  noche,  antes  de

              que  la  mañana  las  reclame  para  reunirse.


              Algunas acudirán a la compañía de sus grupos de


              pares, otras buscarán entretenimiento: las danzas

              de  los  machos,  el  arte  centelleante  de  las







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