Page 258 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Pero se mencionó su nombre, y el de Lain: eso fue
lo único positivo. Al parecer las órdenes de Karst
incluían el recuperar a los rehenes en algún
punto, aunque posiblemente no como prioridad.
Exigió hablar con ellos, para asegurarse de que
seguían vivos. Lain le dedicó unas pocas palabras
ácidas que lo satisficieron en ese extremo y lo
disuadieron de pedir más. Siguió incluyendo que
fueran devueltos sin daños en su lista de
exigencias monomaniacas, lo que resultaba casi
conmovedor.
Por su parte, los amotinados bombardeaban a
Karst con sus propias exigencias y dogmas,
entrando en detalles sobre las dificultades a las
que se enfrentaría la colonia lunar, y afirmando
que era innecesaria. Karst respondía con las
mismas razones que Lain había dado ya, aunque
menos coherentemente, pues sonaba como
alguien que copiase las palabras de otro.
—¿Por qué se han molestado en perseguirlos? —
preguntó Holsten a Lain con cansancio, después
de que el debate a distancia hubiese terminado
con cualquier posibilidad de dormir—. ¿Por qué
no nos han dejado marchar, si saben que este
intento está condenado? No será solo por
nosotros.
—Por ti solamente no, desde luego —replicó
Lain. Luego cedió—: Yo… Guyen se toma las
cosas personalmente. —Lo dijo con una
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