Page 277 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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de catalizadores exotérmicos que generan calor
sin que sea necesaria una peligrosa llama.
De la misma forma que las sustancias químicas
tienen una vida limitada, otro tanto sucede con
sus contenedores de tela. Cuidadosamente
tejidos, liberarán su contenido uno tras otro con
muy poca diferencia entre sí, lo cual es esencial,
puesto que Portia y sus compañeras no tendrán
forma de coordinarse.
Bianca les entrega sus armas, y ya saben lo que
tienen que hacer. La fortaleza móvil de su
enemigo se encuentra ante ellas, al otro lado del
oscuro bosque. Deben cumplir su tarea en el
escaso tiempo del que disponen o morirán, y su
civilización morirá poco después. Aun así, su
instinto de autopreservación se resiste a avanzar.
Nadie entra en la fortaleza de una colonia de
hormigas y sobrevive. El avance de Portia y sus
camaradas es lento y reticente, a pesar de que
Bianca las azuza desde detrás. El miedo a la
extinción está grabado en sus genes desde mucho
antes de adquirir inteligencia, y ciertamente
mucho antes de desarrollar ningún tipo de
altruismo social. A pesar de lo que está en juego,
es un miedo difícil de superar.
Entonces la noche se convierte en día, y las arañas
levantan la mirada hacia un cielo en el que las
estrellas han desaparecido brevemente.
Algo está llegando.
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