Page 280 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Las propias centinelas se encuentran agitadas, ya
en movimiento, dirigiéndose adonde crecen el
fuego y las llamas, allí donde la Mensajera ha
llegado, sin duda listas, a su manera ciega y atea,
para crear un cortafuegos que proteja a su
colonia… y, sin saberlo, a los enemigos de su
colonia.
Entonces la fortaleza de la colonia aparece ante
Portia y sus camaradas. La fortaleza es la colonia.
Las hormigas han creado una vasta estructura en
torno a un tronco, que abarca decenas de metros
cuadrados horizontal y verticalmente, y está
formada tan solo de hormigas. En lo más
profundo contendrá cámaras para poner huevos
y cuidar de las larvas, despensas, hileras de
crisálidas donde se forja la próxima generación
de soldados, y todas estas habitaciones y los
túneles y conductos que las unen están hechos de
hormigas, enganchadas entre sí con sus patas y
sus mandíbulas; el edificio entero es un monstruo
voraz que devorará a cualquier intruso que ose
entrar. Además, las hormigas no están
completamente dormidas. Hay una corriente
constante de obreras que recorren los túneles,
eliminando desperdicios y cadáveres, y los
propios pasillos se mueven y se redirigen para
regular la temperatura interior de la fortaleza y
los flujos de aire. Es un castillo cuyos muros se
desplazan y cuyos suelos se abren súbitamente.
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