Page 281 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Portia y sus camaradas no tienen elección. Son las
guerreras de élite del Gran Nido, veteranas que
se han enfrentado a las hormigas en docenas de
campos de batalla. Pero sus victorias han sido
pocas y de escasa importancia. Con frecuencia, lo
único que han conseguido es perder menos o
perder más lentamente. Ya han aprendido que
solo con destreza, velocidad y fuerza no pueden
derrotar a los números y el irresistible avance de
la supercolonia, de la que esta fortaleza es solo
una parte. Y aunque no lo entiendan bien, el plan
de Bianca es el único del que disponen.
Se separan cerca de la fortaleza, y cada una busca
su propia entrada en aquella masa. Portia elige
trepar, acarreando su voluminosa segunda piel
por una escalera formada de cuerpos vivos de
hormigas, y nota cómo los miembros y las
antenas se agitan cuando se apoya en ellos,
investigando su abdomen acorazado. De
momento, todo bien: nadie la denuncia al
instante por intrusa. No le cuesta, nada imaginar
lo que sucedería si la colonia consiguiera
identificarla. La mismísima muralla se
convertiría en unas fauces forradas de cuchillas
que la diseccionarían y la consumirían. No
tendría la mas mínima posibilidad.
A cierta distancia, una de sus camaradas corre
exactamente esa suerte. Algún hueco en su
armadura ha dejado escapar el olor a araña, y al
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