Page 290 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—Joder. —Escuchó cómo Lain manoteaba en
torno a él, y luego la oyó mascullar—: Venga,
venga, tiene que haber energía de emergencia.
Puedo ver tus jodidas luces, hija de puta. No me
vengas con que no hay… —Y entonces una
apagada iluminación ambarina emanó de una
tira que rodeaba la cabina cerca del techo,
revelando una escena de destrucción
sorprendentemente ordenada. Aparte del
desafortunado fallecido, el resto aún estaba atado
a sus asientos: Scoles, Nessel, el piloto y otros dos
amotinados, hombre y mujer, además de Lain y
Holsten. El hecho de que los frágiles humanos
hubieran podido sobrevivir al aterrizaje
demostraba que la mayor parte del interior de la
cabina estaba todavía intacto, aunque nada
parecía seguir funcionando. Incluso el panel de
comunicaciones parecía haber sido exorcizado
del maligno espíritu de Avrana Kern.
—Gracias, sea quien sea —dijo Scoles, entonces
vio que se trataba de Lain y frunció el ceño—.
Que todo el mundo hable. ¿Quién está herido?
¿Tevik?
Tevik resultó ser el piloto, según descubrió
Holsten un poco tarde. Se había hecho daño en
una mano, dijo; quizá se había roto algo. De los
demás, ninguno se había librado de
magulladuras y capilares rotos (todos tenían los
ojos rojos casi hasta el iris), pero solo Holsten
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