Page 307 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—¿Pensabas que os dejaría aquí? —le preguntó
Karst, cuyo visor seguía dirigido hacia el exterior.
—Pensé que Guyen podría hacerlo.
—Eso es lo que quería que pensaran.
Lain no parecía convencida, pero ayudó a
Holsten a entrar tras ella.
—Venga, tomad a vuestros prisioneros y
salgamos de aquí.
—No habrá prisioneros —declaró Karst.
—¿Cómo? —preguntó Holsten, y entonces los
hombres de Karst comenzaron a disparar.
Ambos había elegido a Scoles como primer
blanco, y el cabecilla de los amotinados cayó
instantáneamente sin un solo chillido. Luego
dirigieron sus armas contra los otros dos… y
Holsten se abalanzó sobre ellos, gritando y
exigiéndoles que se detuviesen.
—¿Qué estáis haciendo?
—Son órdenes. —Karst lo empujó hacia atrás.
Holsten tuvo un breve atisbo de Tevik y Nessel,
que intentaban esconderse tras la cabina
estrellada para eludir a los rifles. El piloto de los
amotinados se cayó, se levantó con esfuerzo
aferrándose la pierna herida, y luego dio una
sacudida cuando uno de los hombres de
Seguridad le disparó certeramente.
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