Page 305 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 305

lentamente  en  una  de  desesperación;  la  de  un


              hombre  que,  al  parecer,  acabaría  dirigiendo  la


              pistola contra sí mismo.



              —¿Qué está sonando? —preguntó Nessel.


              Holsten estaba pensando que se trataba del eco


              del disparo, pero se dio cuenta de que había algo


              más, algo parecido al trueno. Alzó la vista.



              No  se  terminó  de  creer  lo  que  vio.  En  el  cielo

              había una forma. Se hizo mayor mientras miraba,


              descendiendo lentamente hacia ellos. Al cabo de


              un  momento  arrojó  un  chorro  de  luz  blanca,


              iluminando  todo  el  escenario  del  aterrizaje

              forzoso con su pálido brillo.



              —La lanzadera de Karst —jadeó Lain—. Nunca


              pensé que me alegraría de verlo.



              Holsten dirigió la vista hacia Scoles. Este estaba

              mirando a la nave mientras descendía, y, ¿quién


              podía  adivinar  qué  pensamientos  amargos  y


              desesperados pasaban por su cabeza?


              La lanzadera se aproximó hasta unos tres metros


              del suelo, maniobró un poco, y luego escogió un


              lugar de aterrizaje a cierta distancia de la cicatriz


              de  devastación  que  había  causado  la  cabina

              estrellada.  Incluso  antes  de  posarse,  la  escotilla


              lateral se abrió, y Holsten vio un trío de figuras


              con armaduras del equipo de Seguridad, dos de

              ellas con los rifles ya apuntándoles.










                                                                                                       304
   300   301   302   303   304   305   306   307   308   309   310