Page 303 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Scoles y Nessel salieron enseguida con Tevik
entre los dos, y Lain levantó a Holsten por las
axilas y lo ayudó a seguirlos.
—Las hormigas… —consiguió decir.
Scoles ya estaba mirando alrededor, pero de
alguna forma la gran hueste de insectos que
habían visto antes parecía haberse desintegrado
en los pocos momentos en que habían estado
dentro. En lugar de la aproximación intencionada
de una horda ahora había solo pequeños nudos
de insectos que luchaban entre ellos, o
simplemente vagabundeaban de aquí para allá.
Parecían haber perdido todo el interés en la
lanzadera. Muchos se dirigían de vuelta a los
árboles.
—¿Los hemos envenenado, o algo así? —
preguntó Scoles, pisoteando al más cercano solo
para asegurarse.
—Ni idea. Quizá los hemos matado con nuestros
gérmenes. —Lain se dejó caer junto a Holsten—.
¿Y ahora qué, jefe? La mayor parte de nuestro
material está ardiendo.
Scoles miró a su alrededor con el aspecto
desconcertado y furioso de alguien que ha
perdido el control de las últimas briznas de su
propio destino.
—Vamos a… —comenzó, pero no pudo formular
ningún plan tras esas palabras.
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