Page 324 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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imaginativamente se planteó que, allá afuera a
través del espacio impensable entre su mundo y
la fuente de ese segundo mensaje, algo perdido y
desesperado estaba pidiendo ayuda.
Entonces llegó el día en que la señal desapareció,
y las desconcertadas arañas se quedaron mirando
inexpresivamente hacia un cielo súbitamente
despoblado, incapaces de entender por qué.
4
Ilustración
4.1
La cueva de las maravillas
De niño, a Holsten Mason le chiflaba el espacio.
La exploración de la órbita terrestre había
comenzado un siglo y medio antes, y una
generación de astronautas había saqueado las
colonias perdidas, desde la base de la Luna hasta
los satélites de los gigantes gaseosos. Se había
sumergido en las recreaciones dramáticas de los
intrépidos exploradores que entraban en
peligrosas estaciones espaciales abandonadas,
esquivando a los sistemas automáticos
supervivientes para hacerse con la tecnología y
los datos de los viejos ordenadores desactivados.
Había visto grabaciones de las expediciones
reales, a menudo perturbadoras, a menudo
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