Page 327 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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La idea era embriagadora, pero tenía un regusto
de desoladora depresión.
Holsten tenía en su poder un tesoro de
comunicaciones, ficción, manuales técnicos,
avisos y documentos diversos en varios lenguajes
imperiales (aunque la mayoría en el Imperial C
de Kern) mayor que cualquier erudito antes que
él desde el final del propio Imperio. No podía
dejar de pensar que su propio pueblo, una
cultura emergente que se había puesto de nuevo
en pie con esfuerzo tras la edad de hielo, no era
más que una sombra de la pasada grandeza. No
era solo que la Gilgamesh y todo su programa
espacial fuera un amasijo de remiendos de
pedazos canibalizados y solo medio
comprendidos de la tecnología vastamente
superior de aquel mundo perdido. Era todo lo
demás: desde sus comienzos su pueblo había
sabido que estaba heredando un mundo usado.
Las ruinas y las reliquias deterioradas de un
pueblo precedente habían estado por todas
partes, en el suelo que pisaban, bajo tierra, sobre
las montañas, inmortalizadas en relatos. El
descubrimiento de tanta riqueza de metal muerto
en órbita no había sido una sorpresa, después de
que toda la historia escrita fuese un avance sobre
un desierto de huesos quebrados. No había
innovación que los antiguos no hubiesen
alcanzado antes, y mejor. ¿Cuántos inventores
habían sido relegados a un rincón de la historia
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