Page 325 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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súbitamente  interrumpidas.  Recordaba,  con  no


              más de diez años, haber visto cómo una linterna


              iluminaba el cadáver reseco por el vacío de un

              astronauta milenario.



              Para cuando se hizo adulto, su interés se había


              desplazado hacia atrás en el tiempo, de aquellos


              valerosos  pioneros  de  la  chatarra  hasta  la

              civilización perdida que estaban redescubriendo.


              ¡Y  qué  tiempo  de  descubrimientos!  Habían


              retirado  de  la  órbita  tanto,  y  tan  poco  que


              pudieran  entender.  Por  desgracia,  la  época

              dorada de los clasicistas había terminado cuando


              Holsten comenzó su carrera. A lo largo de su vida


              había visto cómo su disciplina se veía cada vez

              más contaminada por el disgusto indirecto; había


              cada  vez  menos  que  sacar  de  los  fragmentos  y


              trozos que el Viejo Imperio había dejado tras de


              sí,  y  se  había  hecho  evidente  que  esos

              antepasados  largo  tiempo  muertos  seguían


              presentes de una forma maligna e intangible. El


              Viejo Imperio estiraba la mano desde la historia

              antigua  para  envenenar  inexorablemente  a  sus


              hijos. No era de extrañar que el estudio de aquel


              pueblo complejo y asesino perdiese poco a poco


              su atractivo.


              Ahora, a una distancia inconcebible de su hogar


              moribundo,  a  Holsten  Mason  se  le  había


              entregado  el  auténtico  santo  grial  de  los

              clasicistas.







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