Page 376 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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exploradores espaciales, pero que resultaban
frustrantes y agotadoras de usar en la realidad. El
mero deslizarse por las cámaras de la estación
como un submarinista en el océano también
resultó considerablemente más difícil de lo que
había previsto. Al final, Guyen (que al parecer
podía trepar por los espacios insondables como
un mono) tuvo que pasar un cordel entre sus
cinturones para poder rescatar a Holsten cada
vez que el clasicista quedaba a la deriva e inerme.
El interior de ese anillo, el límite más lejano de su
expansión a lo largo de la estación, no estaba
todavía completamente iluminado, pero había
incontables paneles y bancos de señales
durmientes que en su sueño brillaban
suavemente para sí, y con las luces de los trajes
era suficiente para orientarse. Guyen marchaba
lo más velozmente que podía, y claramente sabía
exactamente adonde iba. Que Holsten lo
desconocía era algo que este no podía olvidar.
—He tomado el control de la cámara de tu traje
—llegó la voz de Lain en su escafandra—, porque
quiero saber qué está buscando el viejo.
En ese punto Holsten colgaba tras Guyen como
un globo, así que supuso que tenía tiempo para
conversar.
—Pensaba que el viejo era yo.
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