Page 394 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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4.7
No soy el príncipe Hamlet
El flujo de nuevos materiales procedentes de la
estación abandonada se había ralentizado
dramáticamente, pues todas las bases de datos y
los almacenes habían sido saqueados y
trasladados a la Gilgamesh. Las tareas de
catalogación de Holsten casi habían terminado, y
ahora se había convertido meramente en un
traductor constantemente disponible cuando los
ingenieros necesitaban ayuda para poner algo en
funcionamiento.
La mayor parte del tiempo lo pasaba con el
proyecto privado de Vrie Guyen, y si no lo hacía,
Guyen no tardaría en aparecer para averiguar
por qué.
La nave arca estaba repleta de una vida poco
habitual, dado que varios centenares de personas
de su cargamento se habían encontrado sacadas
del sueño a años luz de sus recuerdos anteriores,
habían recibido explicaciones aceleradas e
insatisfactorias acerca de dónde estaban y lo que
había que hacer, y habían sido puestos a trabajar.
La nave estaba llena de ruido, y Holsten se
encontraba constantemente desconcertado por el
estrépito. No solo se oían los estremecimientos y
los golpes del trabajo físico, sino también el
incesante murmullo de gente que hacía cosas
como vivir y hablar y, francamente, pasárselo
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