Page 59 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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una rápida señalización de los palpos. Las
vibraciones de sus patas que tamborilean
transmiten mucha más información, sobre todo
acerca de su insatisfacción general con él.
Él transmite rápidamente su humilde
asentimiento y se dirige a lo largo de la rama, tan
lejos como se atreve, poniendo y quitando las
patas una y otra vez mientras sopesa el salto que
debe realizar. Portia transmite a Bianca su
exasperación, pero su compañera está
observando algo bajo ella. Una aparición
semejante a una alfombra ambulante se arrastra
por el suelo del bosque, otra araña, pero de una
especie a la que el nanovirus solo ha otorgado
una talla mayor, y poco más. Es tan masiva como
media docena de Portias, y la mataría en un
instante si tan solo pudiera atraparla.
Bianca tiene hambre. Señala a la araña que repta
por el suelo y sugiere ociosamente que hagan un
alto en el viaje.
Portia lo sopesa y decide que es una buena
sugerencia. Espera hasta que el macho ha
realizado el salto (sin problemas, pese a todos sus
temores) y lo deja desandando el camino sobre su
propio hilo para empezar a construir el puente.
Luego lanza un mensaje a Bianca y las dos
comienzan a descender.
La cazadora peluda a sus pies está concentrada
en su propia hambre: en el bosque no faltan
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