Page 61 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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La cazadora con forma de alfombra se detiene: ha
percibido una debilísima vibración. El suelo del
bosque está plagado de sus hilos, formando un
órgano sensorial desordenado pero eficiente que
la alerta de los movimientos de su presa. Contra
una criatura tan simple como esta, Portia y su
especie prefieren métodos de caza que no han
cambiado en miles de años.
Portia ha descifrado la pauta de los hilos que
corren por debajo, pasando a través de la
hojarasca, casi ocultos salvo para ojos tan agudos
como los de ella. Alarga una pata delantera y los
toca con cuidado, hablando con elocuencia en el
lenguaje del tacto y el movimiento, creando una
presa fantasma, y dotándola de un tamaño, una
distancia y un peso completamente ficticios. Se
interna en la mente primitiva de la cazadora
peluda, con tanta certeza como si pudiera
realmente implantarse en sus pensamientos.
La otra araña avanza unos pasos, comprobando
la sensación, sin estar del todo convencida. Portia
se pregunta si acaso habrá tenido ya algunos
encuentros casi letales con su especie. El gran
abdomen lanudo está levantado, listo para lanzar
una nube de pelos afilados que ahogarán los
pulmones laminares de Portia e irritarán sus
articulaciones.
Portia vuelve a tocar el hilo cautelosamente,
aferrándolo y tirando, sugiriendo que la presa
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