Page 601 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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parte del plan: el ecosistema tan cuidadosamente
diseñado para dotar de un hogar a sus elegidos.
Sabía desde hace muchas vidas que están ahí,
pero ha desarrollado una capacidad casi infinita
para pasar cosas por alto. En un cierto momento
puede retroceder horrorizada, exigiendo saber
¿qué habéis hecho con mis monos?, y una mera
década más tarde casi lo ha olvidado: subrutinas
ocultas cubren este recuerdo ofensivo hasta que
deja de irritar a la ostra que es su mente. El
interior electrónico de la Cápsula Centinela está
abarrotado de recuerdos descartados, los
conocimientos que no puede soportar que sigan
siendo parte de ella. Son pensamientos perdidos
del hogar que nunca vera, son imágenes de
monstruos arácnidos, son figuraciones de un
tonel ardiendo cuando entra en la atmósfera.
Todos han desaparecido, extirpados de su mente
activa, pero no se han perdido. Eliza nunca tira
nada, de todas formas.
Los propios sistemas de la cápsula, que
funcionan con el mínimo consumo de energía,
han hecho todo lo que han podido para que
siguiera en marcha, pero ha habido que hacer
sacrificios: Kern está ciega, está fragmentada, no
está segura de dónde termina ella y dónde
comienzan las máquinas. La cápsula alberga a
una multitud, cada subsistema revirtiendo a
alguna forma tosca de autonomía: una
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