Page 604 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Ahora puede ver sus ojos. Sus ocho ojos.
La imagen que le han enviado es una locura, una
fantasía: una estructura vasta, compleja y
enmarañada de hilos y cables y espacios cerrados
que existen únicamente porque se han creado
combinaciones temporales de tensión. Las arañas
están por todas partes, captadas mientras reptan.
Las palabras que presentaban esta imagen eran
sencillas e imposibles de confundir: Estas somos
nosotras.
Avrana Kern huye a las profundidades limitadas
de su mente restante y llora por sus monos
perdidos, y conoce la desesperación, y no sabe
qué hacer.
Consulta con su consejo de asesores, los otros que
comparten su deteriorado hábitat. Los sistemas
individuales le dicen que siguen realizando sus
tareas. El control principal mantiene un registro
de las transmisiones enviadas desde la superficie.
Otros siguen el movimiento de cuerpos celestes
etiquetados como de interés, incluyendo una
mota distante (muy distante) que se proclama la
última esperanza de la especie humana.
Kern insiste, buscando ese otro gran foco de
cálculo con el que comparte la cápsula, y con
quien en ocasiones debe negociar. Aquí dentro
son legión, pero hay dos polos en la Cápsula
Centinela Brin 2, y Kern se acerca al otro con
cuidado.
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