Page 605 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 605
Eliza, necesito tu ayuda. Eliza, soy Avrana.
Toca la corriente de esa otra mente, y se ve
momentáneamente inmersa en el tumultuoso río
de pensamiento que fluye constantemente en
ella: mis monos donde están mis monos no pueden
ayudarme ahora tengo frío tanto frío y Eliza nunca
viene para ver no puedo ver no puedo sentir no puedo
actuar quiero morir quiero morir quiero morir… Los
pensamientos fluyen, inermes e imposibles de
contener, de esa mente rota como si estuviese
intentando vaciarse, y sin embargo siempre hay
más. Avrana retrocede y, durante un terrible
momento helado sabe que si lo que ha tocado es
una mente orgánica, entonces yo debo ser… Pero,
después de todo, posee una capacidad casi
infinita para pasar cosas por alto, y ese momento
de autorreflexión desaparece, y junto con él
cualquier amenaza de revelación.
Queda sola con esa imagen intolerable,
reconstruida pixel a pixel en su mente.
Estas son las cosas con las que se ha estado
comunicando. La máscara de mono ha
desaparecido, y ese rostro espantoso queda al
descubierto. Cualquier esperanza que tuviera
para su gran proyecto (literalmente, la única cosa
que le quedaba en el universo) ha desaparecido.
Durante un momento intenta imaginar que sus
protegidos simios están en alguna parte ahí
abajo, escondiéndose de la sucia civilización de
604

