Page 138 - Ciencia Ficción - Selección 01
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horizonte,  pero  él  mantuvo  los  ojos  fuertemente


            cerrados,  a  pesar  de  aquellas  luces  que  le


            atemorizaban enormemente.

               Ocasionalmente  vio  tabernas  situadas  en  el


            campo,  pero  o  estaban  desiertas  o  sus  ocupantes


            muertos. No entró en ninguna de ellas y durante


            todo aquel tiempo no bebió alcohol. Una tarde llegó

            hasta un pequeño arroyo, pero la hierba que crecía


            a  lo  largo  de  sus  orillas  estaba  muerta.  Desde


            entonces  bebió  agua  cuando  la  sed  era


            inaguantable.

               Varios  días  más  tarde  encontró  el  tren


            abandonado en el valle. Trepó a uno de los vagones


            de carga, apartó con el pie una caja que le estorbaba


            el paso y se tendió sobre el pavimento de madera.

               A  la  mañana  siguiente,  observó  con  alguna


            curiosidad que la neblina se había disipado y que el


            sol  brillaba  con  claridad.  Un  agradable  calor  se


            extendió  por  todo  su  cuerpo.  Quizá  era  aquella

            nueva y agradable sensación lo que le hizo decidir


            no  reanudar  su  viaje  inmediatamente,  como


            siempre solía hacerlo.


               Cuando  encontró  el  cercano  arroyo,  notó  con

            alguna  satisfacción  que  allí  la  hierba  era  verde  y


            saludable. El agua era fresca y saciaba..., ahora que


            estaba acostumbrado a pasar largas temporadas sin


            vino.

               Desde  su  huida  de  la  ciudad  había  sobrevivido


            con  raíces  de  caña,  hierbas  y  hojas  tiernas.  En  el







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